Carta abierta a la juventud que lucha

Los 2000 jóvenes que nos reunimos el 28 y 29 de mayo pasado en Buenos Aires resolvimos redactar esta carta abierta a toda la juventud que lucha, a sus agrupaciones y también a los compañeros independientes. Queremos aportar las resoluciones de nuestro Congreso para profundizar los debates y poder arribar a conclusiones comunes. Consideramos que la situación excepcional que vive nuestro país y América Latina pondrá a prueba la capacidad política y de acción de la juventud.

Macri
No hay dudas de que el movimiento de la juventud enfrenta un gran desafío. En nuestro país se abrió paso un gobierno de centro-derecha, encabezado por un empresario –Macri-, fiel representante de los grandes monopolios y grupos económicos nacionales y extranjeros.

El triunfo del macrismo plantea una ofensiva en regla contra las conquistas históricas del pueblo argentino, y en particular contra la juventud. No es casualidad que levanten cabeza hasta los defensores de los genocidas de la última dictadura militar. Con ellos se redoblan los intentos por avanzar en la privatización de la educación y en una reforma que imponga la más completa flexibilización de las relaciones laborales. Ya está en marcha una “ley de empleo joven”, que no es otra cosa que la reducción de impuestos patronales que fomenta el despido de los “viejos” trabajadores.

Este “modelo” es el que Macri firmó con McDonald´s: trabajo precario con salarios de $4.500, de los cuales $1.000 pone el Estado. A la vez, han vuelto a autorizar a las universidades a establecer exámenes de ingreso, para que la juventud en vez de estudiar vaya rápidamente al “mercado de trabajo”. Mientras más personas busquen trabajo, más bajo será el salario. Al mismo tiempo está en marcha una reforma de las propias universidades, que hace punta en Córdoba, para habilitar el ingreso de las cámaras patronales a los órganos de cogobierno. Es la definitiva conversión de las universidades en unidades tercerizadas de las grandes empresas.

¿Frente ciudadano?
Pero ¿cómo fue posible que la derecha llegue a la presidencia, y no a través de un golpe de Estado como en el pasado, sino por un triunfo electoral? Durante muchos años el kirchnerismo consideró que el “gran negocio” era tener como adversario a Macri, pues le permitía abroquelar tras de sí a buena parte del movimiento popular. Pero lo que quedó demostrado es que la polarización con la derecha era meramente discursiva. Mientras se hablaba de la “grieta” el gobierno pagaba la deuda externa (¡más que ningún otro gobierno en los dos siglos de historia nacional!), mantenía el dominio de los monopolios extranjeros sobre los principales resortes de la economía y pactaba con Chevron y la Barrick Gold. La sojización se extendió como nunca antes, y con ello la expulsión de campesinos y la concentración de la tierra. Las condiciones de vida de nuestro pueblo retrocedieron, con una inflación galopante y salarios y jubilaciones que no cubrían la canasta familiar.

La política de derechos humanos concluyó en los Milani y Berni, llamados a ejecutar una represión y espionaje sobre las luchas populares.

De polarizar con la derecha pasaron a asumir su programa. Para que no haya dudas buscaron en sus propias filas al candidato más parecido a Macri. Daniel Scioli –de él hablamos- fue ungido por la propia Cristina, y su campaña fue armada sobre la promesa de arreglar con los buitres, para volver a endeudar al país y devaluar fuertemente el peso. Todo el kirchnerismo, con La Cámpora a la cabeza, se alineó detrás de esta candidatura. Los resultados están a la vista.

No compartimos la posición de quienes critican la nominación de Scioli, pero rescatan la política integral del kirchnerismo. Para éstos se trató simplemente de un error táctico, una desvío circunstancial de rumbo “nacional y popular” del kirchnerismo. Pero los Scioli fueron la regla, no la excepción. ¿O Insfrán, Urtubey, Alperovich y cía no son también “Sciolis locales”, los representantes directos de las oligarquías provinciales? ¿O la burocracia sindical de los Gerardo Martínez, Caló y cía que aplaudían en los actos de la Rosada no juegan el mismo papel reaccionario? El fracaso más estrepitoso lo tuvo La Cámpora, que justificó su ingreso en las listas pejotistas con el argumento de que tendrían ellos la mayoría parlamentaria, pero ahora los bloques del FpV han votado el pacto con los fondos buitres.

A nuestro entender la experiencia realizada es concluyente. Pretender derrotar a Macri con un “frente ciudadano”, como postuló Cristina Kirchner desde los Tribunales de Comodoro Py, es un camino de derrota para los trabajadores y de sobrevida para el macrismo. Hasta el Movimiento Evita le bajó el pulgar, diciendo que a las elecciones del 2017 hay que ir en las listas del PJ. Sólo resta saber quién será aceptado en las listas armadas con la lapicera de los Pichetto y Gioja. En cualquier variante, el carácter reaccionario del “frente ciudadano” nos lo recuerda todos los días Alicia Kirchner en Santa Cruz, que quiere imponer un ajuste, con represión incluida, a los trabajadores que están virtualmente en huelga general.

América Latina
La crisis argentina es parte de una realidad continental. Toda América Latina es el escenario de crisis y golpes que revelan la inconsistencia de los llamados gobiernos populistas o nacionalistas. Los planes de contención social implementados por el chavismo en Venezuela o el PT en Brasil se hicieron añicos bajo la fuerza de sus propios ajustes y devaluaciones. El nacionalismo “rentista”, basado en la exportación de soja, petróleo y minerales, reforzó la dependencia y la primarización de nuestros países. Fue incapaz para sacar al continente de su atraso histórico y pugnar por un desarrollo independiente. Ahora, se derrumba confesando que no tenía alternativa prevista para la declinación de los precios de las materias primas.

Lejos de cualquier unidad continental, los Lázaro Báez de Argentina, los Odebrecht de Brasil y la “boliburguesía” venezolana enfrentaron la presente crisis compitiendo por la desvalorización del salario de los trabajadores de sus propios países. Pero los golpistas del continente deben mirarse en el espejo de los Macri, que no sólo enfrenta luchas y hasta puebladas contra los despidos y tarifazos, sino también las contradicciones insuperables de sus programas ajustadores. La crisis del continente engloba a todas las variantes del orden social de explotación, las mal llamadas “progresistas” y también las derechistas.

Cordobazo
La experiencia del pasado es ineludible. En los años ’70, el ascenso obrero y juvenil que dio lugar al Cordobazo sucumbió ante una política de seguidismo al nacionalismo burgués, encarnado en ese momento por Perón. En aquel entonces, la política del “luche y vuelve”, una suerte de “frente ciudadano” del momento para encuadrar a la juventud detrás de Perón, condujo a una verdadera tragedia. La JP montonera fue masacrada en Ezeiza, luego expulsada de Plaza de Mayo y finalmente atacada por las bandas de la Triple A. El fracaso de esta ofensiva precipitó la dictadura militar. La juventud peronista pagó con sangre su falta de independencia política.

Hoy es necesario retomar el hilo de esta historia a la luz de los desafíos del presente. La consigna de la unidad obrera-estudiantil, que dejó planteada el Cordobazo, mantiene plena vigencia. La UJS llama a desenvolverla como una estrategia consciente para quebrar el ajuste del macrismo y los gobernadores y para levantar, en oposición al gobierno de buitres y represores, una alternativa política de la juventud y la clase obrera.

Crisis y oportunidad
¿Cómo enfrentar, entonces, la actual situación? Tenemos que hacer realidad la máxima de que “toda crisis es una oportunidad”. Cuando hablamos de “crisis” nos referimos, claro, al triunfo de Macri. Pero la “oportunidad” es sacar las conclusiones de lo sucedido, para dotarnos de una política correcta. La alternativa es: o insistimos en una política que fracasó, insistiendo con un “vamos a volver” que sólo sirve para mantener unida la tropa frente a la pejotización inexorable del kirchnerismo, o superamos la experiencia fracasada desarrollando una alternativa obrera y socialista.

El papel jugado por el Frente de Izquierda, desde su fundación en el 2011, muestra las enormes potencialidades que tiene una política anti-capitalista y socialista. Siendo aún un desarrollo embrionario, ha logrado establecerse como un polo político antagónico a todos los bloques y partidos defensores del capital. La desintegración de las experiencias centroizquierdistas, o su cooptación por el macrismo y el kirchnerismo, muestran que no existen posibilidades de una acción independiente consistente si no es con un programa socialista.

Esta es la conclusión fundamental del debate de nuestro Congreso. Una conclusión que queremos colocar a debate de toda la juventud que lucha, para desenvolver un frente único de organizaciones y activistas para derrotar el ajuste. Se trata de desarrollar una alternativa política que potencie las luchas que ya están en curso, y que con seguridad crecerán mostrando la capacidad de resistencia y rebeldía de nuestro pueblo.

Hacemos este aporte al debate mientras participamos de todas las luchas populares que recorren el país. Saludamos a la pueblada de Comodoro Rivadavia, que le puso un freno a los despidos en la industria petrolera realizando la concentración más numerosa de la toda la historia de Chubut. A la heroica huelga de Tierra del Fuego, que ha levantado como un solo hombre a la ciudad más austral del mundo contra un ajuste perpetrado por la gobernadora Bertone del FpV; y a la huelga general de los trabajadores de Santa Cruz, que como sus pares fueguinos, se esfuerzan por derrotar el ajuste de Alicia Kirchner y Macri.

La juventud también ha dicho presente, ganándose un lugar en estas primeras grandes luchas contra el gobierno macrista. Venimos de protagonizar, junto con nuestros docentes, una verdadera pueblada educativa, la más grande de los últimos años. El acto masivo en Plaza de Mayo, al que el kirchnerismo se opuso tenazmente y luego saboteó, mostró el aporte sustancial que puede hacer la juventud para derrotar al gobierno junto con el movimiento obrero.

Convocatoria
Nuestro planteo de un frente único, sobre la base de una política de unidad con la clase obrera, es decir, de independencia de clase, es un instrumento poderoso para avanzar en la recuperación de las grandes organizaciones obreras y estudiantiles. La UJS convoca a todas las agrupaciones combativas de la juventud a dar la lucha por la recuperación de los centros y federaciones estudiantiles, a defender los que ya fueron recuperados y a ponerlos en pie allí donde todavía no existen. Es el método para conquistar el boleto gratuito, defender el derecho al trabajo y a la educación pública.

La UJS llevará esta pelea el próximo 25 y 26 de junio a Rosario, cuando se realice el Congreso de la Federación Universitaria Argentina. La FUA está en manos de la corrupta Franja Morada, hoy por hoy parte integrante de la coalición de gobierno. Nos valdremos de la experiencia de la FUBA, recuperada y en lucha hace ya 15 años, para llamar a todas las federaciones combativas y agrupaciones de izquierda a unir fuerzas y convocar a un Encuentro Nacional de Estudiantes que, en oposición al congreso burocrático de la Franja, sirva para organizar y desenvolver un verdadero plan de lucha. No nos comemos el verso oficial y nos preparamos para un “segundo semestre” de grandes luchas.

Podemos derrotar a Macri y a los ajustadores de las provincias. Su capacidad de llevar adelante la ofensiva contra el pueblo está cuestionada. Las bases de su gobierno son endebles: el capitalismo es un sistema en bancarrota, que se manifiesta con más fuerza en los países semicoloniales como la Argentina. Lo que no pudo Videla ni Massera, no podrán hacerlo Durán Barba y los CEOs que pueblan el gabinete nacional. La pelota está en nuestra cancha: si la juventud y la clase obrera aciertan con su política, los días de Macri están contados.

  • Fecha: 30 May 2016